Bad Bunny y su sello discográfico, Rimas Entertainment, han sido demandados por 16 millones de dólares por el presunto uso no autorizado de la voz de Tainaly Serrano Rivera. La demandante sostiene que su voz fue utilizada sin consentimiento ni compensación en los temas «Solo de mí» (2018) y «EoO» (2025). Serrano Rivera exige, además de la indemnización, el cese inmediato del uso de su grabación en todas las plataformas y formatos comerciales.

La demanda alega violaciones a los derechos morales de autor, el derecho a la imagen y la intimidad, basándose en la legislación de Puerto Rico. Según el documento, la grabación fue solicitada originalmente por el productor «La Paciencia» vía WhatsApp, pero nunca se formalizó un acuerdo legal. La relevancia económica del caso es alta, considerando que ambas canciones suman miles de millones de reproducciones en plataformas como Spotify y YouTube.

Este proceso judicial se suma a otro litigio reciente iniciado en septiembre de 2025 por Román Carrasco, un hombre de 84 años. Carrasco reclama un millón de dólares por el uso de su vivienda, conocida como «La Casita», en la promoción de los conciertos del artista. El demandante argumenta que fue inducido a firmar un contrato digital que no podía comprender, ya que no sabe leer ni escribir, afectando gravemente su privacidad por el acoso de visitantes.

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Ambos casos ponen bajo escrutinio la gestión de derechos de autor y explotación comercial del equipo de Bad Bunny. Estas controversias legales surgen en un momento clave de su carrera como artista global, planteando interrogantes sobre la ética en los contratos y el respeto a la propiedad intelectual y personal en la industria musical de alto nivel.





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